Desde siempre tuve las ganas de escribir en algún momento sobre lo que pienso de aquel amigo tan cercano a ustedes “la mayoría”. A pesar de que creo que puede provocar molestia, odio o enojo (es lo mismo al final) hacia mi persona por la manera en que lo trataré y los trataré, no me importa, es mi verdad y como he dicho muchas veces “la sinceridad no merecen que la disculpen”.
Y suele ocurrir que la (hablaré de un alguien "X") manera de presentarte o entrar en contacto con un grupo es la siguiente: “Oye, disculpa tení fuego”, de esta forma estableces un vínculo con una persona en especial o un grupo de amigos (¡qué fácil!). Luego sucede que al saber que fumas puede llegar el momento en que ellos requieran del fuego para su cigarro y lleguen a ti preguntado lo mismo: “loco, anday con fuego”, y tu le respondas “si, ahora tengo, ten cuidao que la llama sale grande” y el te diga “buena onda por avisar”. Ves, ahora son conocidos con posibilidad de establecer una amistad si el encuentro es seguido, como por ejemplo lo que ocurre en los recreos en la universidad. Después, llegarán días en donde te pidan un cigarro (regalado o vendido), te pregunte el nombre o lo que estudias, etc.
Lo anterior se refería al contacto "amistoso" que generalmente es inconciente y se da por obra de este vicio (no por el destino), pero también (es obvio) es cierto que no siempre interesa la amistad, sino que tu objetivo conciente puede ser otro como por ejemplo un acto de coquetería, y es aquí donde no es necesario pedir cigarro ni fuego, sino que estos llegan a ti en conversaciones casuales o carretes masivos donde conoces poca gente, pero sales siendo amigo(a) de un montón por el simple hecho de haberse ofrecido mutuamente alcohol o cigarros o quien sabe qué cosa, con el fin de relacionarte con gente nueva con los cuales compartes algo tan evidente que no llega la necesidad de entrar en conversaciones profundas que necesitan de momentos especiales o de largo tiempo (las cosas largas, cursis o lateras se quedan para los que no participamos de estos tipos de encuentros fugaces). Y es así (por lo que yo he visto) como esta sociedad se une fácilmente y forman parte de una alianza grande en donde el contacto físico sin conocerse se da sigilosamente a través de recolección de monedas (“vacas”), charlas para ponerse de acuerdo para comprar, intercambios de vasos, cigarros (o drogas) o simplemente por un intercambio de experiencia (¡que linda es la amistad de hoy!).
Y suele ocurrir que la (hablaré de un alguien "X") manera de presentarte o entrar en contacto con un grupo es la siguiente: “Oye, disculpa tení fuego”, de esta forma estableces un vínculo con una persona en especial o un grupo de amigos (¡qué fácil!). Luego sucede que al saber que fumas puede llegar el momento en que ellos requieran del fuego para su cigarro y lleguen a ti preguntado lo mismo: “loco, anday con fuego”, y tu le respondas “si, ahora tengo, ten cuidao que la llama sale grande” y el te diga “buena onda por avisar”. Ves, ahora son conocidos con posibilidad de establecer una amistad si el encuentro es seguido, como por ejemplo lo que ocurre en los recreos en la universidad. Después, llegarán días en donde te pidan un cigarro (regalado o vendido), te pregunte el nombre o lo que estudias, etc.
Lo anterior se refería al contacto "amistoso" que generalmente es inconciente y se da por obra de este vicio (no por el destino), pero también (es obvio) es cierto que no siempre interesa la amistad, sino que tu objetivo conciente puede ser otro como por ejemplo un acto de coquetería, y es aquí donde no es necesario pedir cigarro ni fuego, sino que estos llegan a ti en conversaciones casuales o carretes masivos donde conoces poca gente, pero sales siendo amigo(a) de un montón por el simple hecho de haberse ofrecido mutuamente alcohol o cigarros o quien sabe qué cosa, con el fin de relacionarte con gente nueva con los cuales compartes algo tan evidente que no llega la necesidad de entrar en conversaciones profundas que necesitan de momentos especiales o de largo tiempo (las cosas largas, cursis o lateras se quedan para los que no participamos de estos tipos de encuentros fugaces). Y es así (por lo que yo he visto) como esta sociedad se une fácilmente y forman parte de una alianza grande en donde el contacto físico sin conocerse se da sigilosamente a través de recolección de monedas (“vacas”), charlas para ponerse de acuerdo para comprar, intercambios de vasos, cigarros (o drogas) o simplemente por un intercambio de experiencia (¡que linda es la amistad de hoy!).
¿Habías analizando alguna vez esto?, ¿te habías puesto a pensar en la forma de cómo entraste en contacto con los amigos que te rodean?, o tú mismo, el que protesta por las injusticias que tiene el poder contra el pueblo o no se que cosa, ¿haz analizado a cuantas personas afectas o molestas con el humo que exhalas, personas que no tienen el mínimo interés de caer en la estupidez de entretener sus dedos con un cigarro echando humo al cielo?. Piensen un poco en ellos como ellos te seden algo de su tiempo (me convierto en muchas personas) pensando en tu existencia empapada de los regalos que te entrega el mismo sistema.
…Y hablan de libertad, de igualdad, de respeto, de conciencia y otras cosas, ¡por favor! empecemos de cosas básicas, como el hecho de girar tu cabeza y ver quien está a tu lado…
Finalizando, para aquellos que no se relacionan como los señores fumadores, solo les queda (nos) el bajo perfil y esperar un tiempo para que lleguen esas conversaciones más introspectivas en donde llega el momento en que te preguntan tu nombre, donde vives y qué haces en tus tiempo libres. Ahí podrías llamar al otro como un “conocido”.



