19 de septiembre de 2011

Arrebol

No estoy esperando el verano, ni me interesa que sea invierno, otoño o primavera de algún tipo de año. Puede que sea envidia a todos, de esa que se forma mientras estas pensando, pesando, aumentando, dándole tu tiempo a la vida tuya y a la de otros que no saben de tu cuerpo en tierra, envidia porque observas, te quemas la cara, escribes y no duermes, caminas, conoces y aprendes día a día, de este modo, un poco más...


No es ni una línea recta, ni un círculo, tampoco un espiral... es una especie de rayón en una hoja blanca... obra de arte de un niño de 2 años con sus lápices de palo con los que quiso dibujar.


Las instancias aprovechables te jalan de una mano, te incitan a desaparecer sin permitir que tus raíces se alejen de tus pies. Vas armando recuerdos nuevos e internos, privados y compartibles con quienes se detengan a tu lado... detenerse, esperar... aprender a conversar... a veces a conservar las riquezas que obtenemos y podamos sembrar. ¿Y la envidia a la ignorancia y al exceso de felicidad, acabará? Nunca, porque siempre querré saber más. Antes que felicidad prefiero mi estabilidad y desarrollo espiritual en armonía con quienes me pueda expresar, respetar...Viento, evita que nos aceleremos y perturbemos lo que fue llamado tiempo... disfrutemos los trazados de colores en este arrebol de vida que tenemos... aquí, justo en medio... para qué más luz, para qué esperar la noche... desde este centro sin punto en medio.