1 de diciembre de 2011

Tengo explosivos en la Garganta


Quiero comenzar dándote gracias por dejarme sola en esta VIDA y,
de este modo, poder crecer y aprender sin CONSUELOS,
bajo mis propios llantos, rabias... miedos y enredos...



que caen sobre los puntos tejido que intentan comprender el error ajeno que recibe este cuerpo lleno de olvidos y comienzos cruzados con el término de algún golpe desmedido... innecesario, que viene de antemano podrido por la ignorancia, falta de criterio, falta de análisis, lleno de mal entendidos. Sordera que ciega la piel e impide comprender la sabiduría que entregaría la calma en situaciones de descontento... optar por la ESTUPIDEZ humana es el más rápido alivio de los necios cegados por la apatía de su lengua utilizada para ensuciar rutas compartidas.

Amenazas a la tierra que guía mis opciones, al orden en que distribuyo mis privilegios, al equilibrio que hago sobre el tronco tirado con el cual avanzo a paso entretenido... distinto... quiebran el vidrio que me constituye...

en unos segundos el ruido de la caída sobre la falta de césped...
en unos segundos RECONSTRUYO y dejo todo nuevamente en bruto.

Sin perdón ni olvido
no soy divinidad alguna
que pueda tener tal poderío.

Las páginas las voltea el VIENTO, yo simplemente... escribo
los explosivos de mi garganta predico.